Políticamente correcto.
Llegó a mi empresa hace cinco meses una nueva compañera....supe de nuestra incompatibilidad el día que en una comida de empresa afirmó tajantemente que las bragas había que planchárselas, nuestra relación desde entonces se ha limitado a discutir temas de candente actualidad como política, religión, sexo...y sus opiniones e irritabilidad se alejaban de las mías veloces cual correcaminos perseguido por coyote.
Hasta aquí, todo normal, común problema del oficinista, contigo sí, contigo no, contigo pan y cebolla , contigo ni aunque fueras el último habitante de todo el jodido sistema solar....lo de siempre.
Yo tengo ultimamente una vena hiperrealista, me apetece decir en cada momento y sin control ni moderación ninguna, aunque eso sí, educadamente, todo lo que pienso, me imagino levantandome de la silla y diciéndole a mi jefe, mira capullo, deja de cantar ya la canción del carnaval de Río diez veces por minuto, que esta oficina es lo menos parecido a.....pero bueno, centrándonos de nuevo en mi tema objetivo: la nueva.
La nueva me manda un email:
Buenos días guapetona, en base a mi experiencia en otras empresas cuando se reune personal con jefe, luego jefe con recursos humanos y luego todos juntos eso significa que pasa algo y si no me equivoco en mis apreciaciones parece ser que nos dejas.
Si es así, me alegro por tí, ya que aquí pareces aburrida y como ya sabemos todos tu departamento no tiene futuro, bueno, si me estoy equivocando olvida este email y este comentario para siempre, de lo contrario que sepas que te voy a echar mucho de menos, y como seguirás en contacto con Maryjoe ella nos pondrá al día de todo, guarda mi email y ya me cuentas, OK?? Besitos.
Al abrir este email me sentí verde, con antenas y un solo ojo en el centro, de acuerdo, de acuerdo, mi vena hiperrealista de decir lo que de verdad pienso puede resultar dolorosa, tiene Ud. razón, Dr. Dubi.....pero cómo es posible tanta falsedad??? yo no soy , ni puedo , ni quiero ser, tan extremadamente agradable y parecer interesada por personas que saben que no me interesan y que además,, el sentimiento es correspondido: yo a ellas tampoco.
En fin, mi respuesta fue políticamente correcta:
Sí, estás en lo cierto, me marcho, gracias por desearme suerte.
Saludos.
Creo que estoy mejorando, mi madre estaría orgullosa de mí si hubiera leído la respuesta, pero a mí , lo que de verdad me apetecía escribir era:
Sí, me marcho, pero no creo que a tí te importe mucho, como las dos sabemos tú no me gustas a mí ni yo a tí, así que no entiendo tanto interés por tu parte ni preguntas al resto de los compañeros para intentar averiguar donde, me pareces una amargada intentando suprimir la jornada intensiva y viniendo a trabajar los sábados, creo que no tienes vida.
P.D: Las bragas no se planchan.
Angeles y demonios.


miss calamar dijo
Yo le hubiera escrito ese segundo mail (total, si te vas) y le hubiera clavado de regalo un lápiz recíen afilado en el ojo. O al menos habría disfrutado unos minutos imaginándolo.
Y no, por supuesto que NO se planchan las bragas. Yo de hecho no plancho ni las camisas.
Suerte en tu nueva andadura laboral, que no sé cuál es.
:)
Besito
2 Agosto 2006 | 12:13 PM